299 - ¿Qué es el yo? Ensayo numero 288

 

¿Qué es el yo?

Ensayo numero 288

 

Es un estado abstracto y subjetivo,

proveniente de la toma de conciencia

de sí mismo.

Es provisional, transitorio y perecedero,

que se extingue, apaga, esfuma y desaparece,

cuando se desorganizan, de cualquier manera,

los átomos de la materia,

que lo estén formando y constituyendo monetaria mente.

 

Toda la existencia del yo

dura una brevedad cósmica,

azarosa y probabilística

de las tantas que ocurren,

se desarrollan y acontecen

en el interminable universo,

transitorias y acomodaticias,

formando parte o fragmentos del  yo.

Es aleatorio y multipersonal,

formado por los innumerable seres

que actuaron con él en el transcurso de la vida,

en las infinitas causas, detalles y sucesos,

por todas las vivencias que tuvo el ser en general  

que ocurrieron, acontecieron, pasaron

y desfilaron frente a el

y fueron percibidas de cualquier manera,

directa, indirecta y circunstancialmente por el ser  

 aun cuando no lo sean en un instante determinado.

 

El fenómeno, suceso o evento “vida”

lo produce la materia o energía

cuando logra organizarse aleatoriamente

de una manera especialísima,

sin propósito alguno ni intención definida.

 

Es un proceso azaroso, probabilístico, inimaginable

y ocurre cuando todas las condiciones necesarias

están dadas para ello.

 

Cada planeta o astro del cosmos

debe tener y cumplir

con todos los requisitos, condiciones y exigencias,

para que haya vida o algo parecido

a la vida terrestre

con las características de

“conciencia de sí mismo”

aunque también sea esto provisional, transitorio,

probabilístico y perecedero.

 

La “condición vida” en general

y la vida consciente es totalmente indiferente

e independiente para el universo,

para la materia y la energía.

¡Son eventos aleatorio probabilísticos y neutrales!

¡Son sordos y ciegos, escépticos!

indolentes e imparciales

sin intencionalidad de ningún aspecto

ni mucho menos interés alguno.

 

 Las cosas ocurren por casualidad,

por haberse dado una serie de acontecimientos,

que coincidieron por probabilidad

como sucede con la formación de los:

elementos químicos, hidrógeno, oxígeno,

helio, calcio…

como pasa con el hierro que proviene

de estrellas que explotaron y lo formaron,

y que sin él no podría haberse formado la vida en la tierra.

¡El concepto abstracto del yo!

es derivado de que seamos polvos de estrellas

cuando la vida terrestre se formó,

y muy especialmente la vida humana

lo hizo sin la intencionalidad del yo

que se formó después y posteriormente,

también por la probabilidad de la evolución.

 

Ese yo luego, a medida que crecía

y se desarrollaba, fue formando

todas las percepciones, recuerdos y grabaciones,

en algo que llamamos yo,

que es un ente abstracto personalísimo,

sin intencionalidad,

fue un ente azaroso.

“Ese yo” no son las grabaciones mentales

propiamente dichas, 

sino que lo constituye la concientización

de esas grabaciones mentales

cuando trabajan las mágicas asociaciones de ideas,

y las invoca como recuerdos de “algo

luego entonces podemos decir

que el yo es propiamente el acto de concientización.

El yo es un acto abstracto, inmaterial

y que todavía no lo hemos podido ubicar ni entender

en qué consiste, en donde reside y se ubica.

Solo es un acto abstracto inubicable e inmaterial

cuando la asociación lo trae al recuerdo y lo hace presente. 

¡Allí es cuando concientizamos al yo!

en el momento de traerlo al presente otra vez.

 

Es por esto que si no existe el “pasado” o “el ayer”

no podría existir el “futuro”,

ni tampoco el “presente”.

Nunca podríamos reconocerlos,

porque no se podría comparar

con el recuerdo invocado por las asociación de ideas.

 

El ser humano no podría aprender nada.

Tampoco podría darse,

¡la enseñanza-aprendizaje!

¡No sería nada ahora!

¡ni existiríamos nosotros tal como somos!

 

Por eso es que el yo

no es más que una

¡fantasía de vida!

provisional y transitoriamente,

mientras dure la materia organizada

de esta forma

que se llama humanidad.

 

“Ese yo” es personalísimo y único

no hay otro igual debido a la combinaciones

de los eventos y sucesos que lo forman.

Siempre estarían cambiando

en el orden, tiempo y lugar,

y con los anexos agregados,

por el fluir del tiempo del ser.

 

Es unicamente una fantasía transitoria personalísima

solo existente para el contenedor del yo,

y solo en el preciso momento

cuando se concientiza

la percepción invocada 

por la asociación de ideas

que trajo al presente los recuerdos

y combinación de ellos.

 

Si no hubiera el pasado

No habría presente

ni tampoco podríamos reconocerlo

porque no se podría asociar al pasado.

 

Somos partes y piezas,

conformados por diminutas partículas

que cada vez se aproximan más a cero.

Estamos constituidos por insignificantes piezas,

iguales a la que está formado el cosmos. 

Todo constituye un gran conglomerado

¡un gran continente!,

¡donde nosotros estamos como contenidos!.

Es abstracto, transitorio y provisional.

 

Nunca podrá ver el contenido al continente,

clara y en forma total con precisión.

 Estamos totalmente limitados

por arriba por la gran inmensidad del cosmos

y por debajo la gran insignificancia y pequeñez

del infinitesimal micro cosmos,

cercano al cero absoluto.

 

Tenemos que liberarnos y emanciparnos

de las ataduras que nos mantienen toda la vida,

presos y encadenados a una ficciones y leyendas religiosas

que deforman nuestra realidad verdadera.

 

Sera una nueva enseñanza-aprendizaje

basada en la razón

que nos salve y nos descomprima

exculpa y nos permita ver lo que somos

y que es en verdad el yo.

 

Tenemos que aprender a vivir el presente

sin prejuicios ni parcialidades, ni ficciones,

  sin supociones, o arbitrariedades.

 

 

 

¿Qué es el yo?

Ensayo numero 288

Jesús Riquelme Senra

 

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