285 - ¡QUE ES EL YO! primera parte
¡QUE ES EL YO!
(Parte de la dinámica del pensamiento)
Ensayo 221
(Primera parte)
Cuando
detenemos momentáneamente,
nuestro
incompresible andar en la vida,
la
reflexión invade nuestra mente,
¡surge de inmediato
una misteriosa pregunta!
¿Qué es nuestro yo?
Inmediatamente
se perciben y precipitan,
un sin
fin de interrogantes más,
¡todas inmanejables, indescriptibles y enigmáticas!
Ellas
nos causan,
una
gran conmoción intelectual
que
afecta a todo nuestro ser.
¡Solo podemos acompáñalo
reaccionando con un
silencian profundo!
que nos
conduce irremediablemente,
a un vacío y a una perplejidad dentro
nuestro pensar.
Manan y
brotan, haciéndose presentes,
una
serie interminable de inquietudes,
abriéndose
un cuestionario interno de respuestas,
dudas y
voces ocultas dentro de la mente.
“Son como sombras que nos siguen a todas las
partes”
¡sin solución ni
posibilidad de encontrar respuestas!
¿Dónde
está localizado ese “yo”?
¿Para qué y por qué estamos aquí?
¿Quién
creo a ese “yo”?
¿Cuándo?
¿A
dónde iremos?
¿Seremos
inmortales?
¿Habrá
otra vida?
¿Será
el alma o espíritu?
Afirmamos
entonces con tristeza,
desconsolados
y resignados
¡fue la enseñanza y aprendizaje que tuvimos!
quienes
formaron y forjaron
toda
esta pirámide de supuestos imaginarios
casi
todos de naturaleza religiosa y ficticia
que contienen
grandes inquietudes inaccesibles.
¡Fue nuestro escenario infantil
con todos sus personajes y actores teatrales!,
¡fue el
“actuar” y el “comportar” del bullicio cotidiano
de
todos los seres que intervinieron y
participaron
en nuestro vivir y existir!
Son
preguntas incontestables y
desconcertantes,
aun
sean las que fueren que nos las hagamos
por
ahora
no las
podemos responder ni interpretar
porque
nos lo impide la misma
enseñanza-aprendizaje
que
tuvimos en la tierna infancia
que fue
la misma que elaboró y construyó
tácita
e implícitamente,
secreta, insonora y calladamente nuestro
¡guion de vida!
Él tiene
una inmensa y poderosa fuerza
que
obstaculiza, frena y destruye
a
cualquier argumento que se le oponga
a ese guion de vida.
Esas
preguntas son muy sencillas precisas y fáciles,
pero al
mismo tiempo son complicadas, indefinidas
y difíciles.
Están
llenas y saturadas de incertidumbre
e indeterminación
porque
las respuesta son muy relativas y acomodaticias
al observador
y depende de lo que a él
¡le enseñaron y aprendió!
aun muda e insonoramente
en su
tempranísima edad de oro
allá
entonces,
cuando
se iniciaba su escenario infantil
inolvidable.
Son respuestas totalmente relativas
y
afectadas profundamente por la probabilidad.
Sus
respuestas pueden ser de diversas
naturalezas
y contenidos
y
específicas para cada persona,
y todas
serian válidas,
dependiendo
de lo que aprendió el ser
¡del saber religioso sostenido por la fe!,
marginando
totalmente
el pensar, razonar y reflexionar
pero a
mí me corresponde, como profesor
responder solo y únicamente
con el saber científico comprobado,
nunca con el saber religioso,
ni mucho menos con el saber supersticioso.
Hay que
tener presente que los seres,
se encuentran, en esa edad,
en una indefensión total
con respecto
al razonar y al reflexionar.
También
podría decirles a todos
con el
argot y jerga popular,
mucho
más ampliamente,
que las
respuestas y sus interpretaciones,
son
totalmente relativas y acomodaticias
a la
formación de cada ser…
dentro de su saber,
a lo
que le enseñaron y aprendió
en esos
incipientes tiempos…
donde
se está formando
¡el guion de vida!
donde
lo que le enseñaban lo aceptaba,
nunca
lo cuestionaba, ni razonaba ni reflexionaba
¡solo acataba y grababa en su memoria!
ese era su incipiente “yo”.
Ese “yo” lo empezaban a formar,
todos sus
allegados
padres, hermanos, amigos, compañeros
maestros y profesores…
¡todas sus vivencias!...
Ese “yo” está fuertemente asido y apresado,
invadido y aferrado inseparablemente,
¡permanente e incesantemente!
¡por todas las creencias religiosas!
grabadas en la mente de toda la humanidad,
comportándose como
una verdad
aparentemente absoluta.
¡Ella no acepta ninguna crítica ni razonamiento!
¡Es una verdad incuestionable!
¡Por eso es muy complicado, complejo y enredado!
hacer una definición del “yo”
válida para todos los seres al mismo tiempo.
Comencemos
entonces:
¡el “yo” no es material!
¡es virtual, irreal y abstracto!
Es una fantasía relativa al observador.
“Es totalmente aprendido
impredeciblemente”.
Es
consecuencia y síntesis abstracta
¡de la enseñanza-aprendizaje!
¡eternamente
relativa al saber!.
¡Forma
parte inamovible e inmodificable!
¡del guion de vida!
duradero
eternamente para toda la vida
que
guía al ser desapercibidamente
durante toda su existencia,
sin que él lo advierta.
Tengo
la obligación de manifestarles
que
todas estas preguntas y refutaciones
son muy
cuestionables
y
generan muchísimas reacciones en todos los seres,
porque ellas dependen casi exclusivamente
de la enseñanza-aprendizaje que tuvieron,
y
nosotros tenemos que asumir con entereza
todas
las críticas, reacciones y oposiciones
que
cada persona formule.
¡Hay que comprender y aceptar todas
las erradas definiciones disimíles
por respetar la libertad de credo!
Todas
las grabaciones mentales de todas las vivencias
que se
dieron en el vivir cotidiano del ser,
incluyendo
su escenario mental infantil,
¡están formando parte del “yo”!
directa,
indirecta y circunstancialmente
en su
vigilia y oníricamente,
aunque
el ser no lo quiera admitir ni
comprender.
¡Ese “yo” es discontinuo!,
¡surge y adquiere conciencia de sí mismo!
de
manera intermitente
sin que
el ser lo advierta.
A todos nos trascurre la vida
por
impulsos de
“activación y cesación interrumpidamente”
indefinidamente.
No hay continuidad ni seguimiento,
es un “yo” totalmente discontinuo incesantemente,
funciona
solo por impulsos aislados y separados,
por
fracciones de segundo el uno del otro,
pero el
ser humano lo percibe todo como continuo.
Las
interrupciones son siempre alternadas e intercadentes
y con
la misma frecuencia.
Hago
extensivo esto a todas
las
funciones del cuerpo humano.
Todas
tienen los mismos comportamientos y definiciones
“que he hecho para el “yo”,
para la
circulación de la sangre,
para el
sentir y el pensar,
para el soñar, para el ver y el mirar,
para el
olfato y para el tacto,
para toda la vida,
para
toda la materia,
para la
tierra,
para
las galaxias,
para el cosmos y para el universo.
Inclusive
extiendo esta definición
al micro mundo interno celular,
a todos
su átomos que lo forman,
a su soma celular,
a todas
las inclusiones citoplasmáticas y
celulares,
a todas
las partes integrantes atómicas,
a todos
los protones, neutrones y electrones,
a todas
las inclusiones sub-protónicas y sub-neutrónicas,
a todos
sus electrones y fotones…,
a toda
la energía que late y transcurre
discontinua e indeteniblemente
y a grandes velocidades.
¡Somos unos seres que estamos vibrado continuamente!
con sensaciones y percepciones de eternidad
que
jamás podemos advertirlo.
¡Así está hecha la vida!
¡y así tenemos que admitirla y aceptarla!.
Como
un estado inmodificadamente vibratorio
transitorio
y perecedero,
de la
materia formada por átomos
y otras partículas sub atómicas
aisladas
y separadas entre si
que nunca se tocan.
Ningún átomo puede tocar a otro átomo,
siempre
hay y existe un espacio vacío entre uno
y otro,
¡entre un átomo y el otro átomo!
ellos
se comunican a través de saltos
por
impulsos a distancia
dentro
de un espacio vectorial electromagnético
saltando siempre de átomo en átomo,
como paquetes de energía,
¡así se comunican!
Aunque un dedo de nuestra mano
esté presionando a una mesa de hierro,
ningún átomo del dedo estaría tocando
a ninguna átomo de la mesa.
Entre el dedo y la mesa siempre existiría un vacío indescriptible,
por el cual salta el paquete de energía desconocido.
Un ser humano es una eterna agitación,
persistente y perpetua.
Podríamos
decir
que los
seres humanos son un
“estado total vibratorio”
“de pleno movimiento”
que
nunca se detiene y que siempre actúa
“como saltos mensajeros”
entre partículas y partículas.
Entonces
el “yo” solo es una sensación abstracta,
¡ una eterna discontinuidad!,
entre
todos sus átomos que lo forman.
Lo que
ocurre es que nosotros lo percibimos ficticiamente,
¡como
una sensación ininterrumpida!
y así lo creemos
porque la frecuencia en que vibran
es
muchísimo mayor que la frecuencia
que lo podemos percibir
y esa
diferencia produce ficticiamente
¡la sensación de continuidad!.
En fin,
el “yo” es una sensación abstracta
de una fantasía de continuidad
imperceptible entre nosotros.
Cada
átomo se encuentra y está
eternamente oscilando solitariamente,
nunca
toca a otro átomo
aunque
esté formando el mismo cuerpo.
Está
compuesto por un núcleo
donde
se hayan los protones y neutrones,
y
dentro de estos se encuentran los quarks
y gluones
que son
otras partículas mucho más pequeñas
que
también están indefinidamente zigzagueando.
¡Nunca se detienen!
¡Ni tampoco pueden estar aislados!
¡Ni afuera de los protones y neutrones!
¡está perpetuamente presos dentro de ellos!
durante toda su eternidad.
Cuando
se hacen chocar dos átomos entre sí
se
produce un estallido donde se
irradia
un grandísimo número de sub-partículas
que no podemos precisarlas ni comprenderlas
todavía
y
muchas de ellas tienen una vida
cortísima
“de fracciones de segundos”
y muchísimos más pequeñas aun, “casi cero”.
Es como
si existiese otra tabla periódica
para las partículas sub atómicas existente
dentro
del núcleo del átomo,
donde
todas están vibrando al mismo tiempo,
¡y se pierden de vista!
por su insignificancia en tamaño y carga.
Son totalmente inaccesible a nuestra visión,
pero si
aplicamos el concepto
de inferencia en los fractales,
podríamos definir que la teoría de fractales
repite
todo el proceso indefinidamente
desde
el macro universo
hasta
el micro cosmos atómico y sub-atómico
indetenidamente
hasta llegar a la Nada.
Este concepto es abstracto
Y por ahora no lo
podemos entender.
Por
pedagogía continuaremos este ensayo
en el
ensayo 222, segunda parte
para
que el lector tenga tiempo
de
estudiar y reflexionar estos conceptos
aunque
comprendemos
que
lamentablemente
la enseñanza – aprendizaje
formadora
del “yo”
a esa
tempranísima edad,
hace
una fuerte resistencia en anteponer
lo aprendido en la infancia
sobre
todos los conceptos religiosos
a lo aprendido con el pensar, razonar y reflexionar.
|
Continua en ¡QUE ES EL YO! (Parte de la dinámica del pensamiento) Ensayo 222 (Segunda parte) |
¡QUE ES EL YO! (Parte de la dinámica del pensamiento) Ensayo 221 (Primera parte) Jesús Riquelme Senra 11-09-2025 |
Comentarios
Publicar un comentario