288 - QUE ES EL YO TERCERA PARTE

 

¿QUE ES EL YO?

(Parte de la dinámica del pensamiento)

Ensayo 223

(Tercera parte)

 

Es necesario, para la plena comprensión del lector,

aclarar ahora oportunamente, las preguntas

que siempre inquietan y atormentan

¡a todos los seres!.

¿Dónde está ubicado el “yo”?.

¿Para qué y porque estamos aquí?.

¿Quién nos creó?

¿qué pasará cuando parezcamos?.

 

Le respondo

a sus pregunta.

¿Dónde está ubicado nuestro “yo”?.

Decimos que la respuesta es

¡sencilla, precisa, fácil y contundente!.

 

La mayoría de los seres,

que tengan una mediana educación,

ya lo saben perfectamente

y pueden asegurar que nuestro “yo”

¡está ubicado dentro del cerebro!,

en esa hermosa, casi mágica y misteriosa,

¡mente humana!

mediante grabaciones mentales,

químicas, físicas, electromagnéticas y afines…

 

Todas esas grabaciones contienen:

sentimientos, emociones, impresiones,

imaginaciones, recuerdos, placeres,

y todo tipo de pasiones, alegrías y penas…

 

Cuando el ser se muere,

se desorganiza la materia de cual está compuesto…,

…todos los átomos de su cuerpo,

que están palpitando y vibrando continuamente

formando la llamada vida humana,

y todas las inmensas partículas infinitesimales,

algunas conocidas y la mayoría desconocidas

formando inmensas radiaciones,

de todo tipo de frecuencias

que nuestra mente, por ahora,

no puede conocerlas, ni palparlas,

ni mucho menos verlas o estudiarlas,

ellas pasan a formar parte de otras vidas,

animales, vegetales y todo tipo de minerales

orgánicos e inorgánicos.

 

Entonces,

el “yo” se deshace, se desintegra y se desborona

¡y no queda nada!,

¡absolutamente nada!.

Ese “yo” solo fue un estado

transitorio, virtual, perecedero y momentáneo.

¡Se extingue y desaparece!.

¡Es como si nunca hubiera existió!.

¡Es como si se disipara o evaporara!.

¡Se anula, se destruye o muere definitivamente!.

¡Solo fue algo transitorio y provisional!.

¡Como un relámpago!.

¡Es una fantasía!.

 

Imaginemos, como un ejemplo pedagógico,

acomodaticio a este caso,

que un ser tiene un ACV

(accidente cardio vascular)

y parte de su mente se muere.

Como consecuencia se extinguen

grandes áreas o zonas de su mente

por carecer del fluido sanguíneo,

circulación y oxigenación.

 

El ser puede conservar

algunas funciones de su mente

que no fueron afectadas, pero

otras funciones se anulan y se extinguen,

afectando parte de su movilidad.

 

Así ocurre con todo el cuerpo

cuando el ser perece definitivamente.

Desaparece completamente su “yo”

  como si nunca hubiera existido.

 

Pasemos a otra pregunta.

¿Para qué y porqué estamos aquí?.

Esta pregunta también tiene la misma respuesta

que la anterior ya respondida

 y es sencilla, fácil, precisa y contundente,

pero al mismo tiempo,

 es compleja, imprecisa y difícil.

Depende de la enseñanza y aprendizaje

 que tuvo el ser en su tierna infancia,

y estará afectada por lo que aprendió

de acuerdo con su creencias religiosas.

Y habrá tantas respuestas como religiones exista,

¡y como seres humanos existan!

¡o habrá tantas respuestas

como seres de la misma religión existan!

y también depende

“de cómo le enseñaron” y “cómo aprendió el ser”

y cómo modifico su aprendizaje 

por la influencia del escenario infantil,

aunque ambos pertenecieran a la misma religión.

 

Mi deber es responderle lo siguiente:

¡Estamos aquí por la probabilidad!

¡sin ningún porqué ni para qué!.

La aleatoriedad del cosmos no tiene diseñador,

ni muchos menos un propósito preconcebido.

¡Todo ocurrió como un acto azaroso!

y se formaron muchos

estados transitorios, orgánicos, vibratorios y casuísticos.

El hombre creó todas esas religiones

que produjeron los argumentos ficticios utilizados

por la necesidad de hacernos y creernos eternos.

No aceptábamos ni comprendíamos

que la muerte es parte del ciclo,

transitorio, vibratorio y provisional,

que tiene el cosmos,

en un permanente estado estocástico.

 

Tampoco hubo un diseñador exprofeso.

Tampoco los humanos de aquel entonces

podrían saber lo que sabemos hoy.

Más tarde pudimos concientizar

que no podría existir nunca muchos Dioses distintos,

ni mucho menos con cualidades y defectos humanos

y concluimos que solo podría existir un solo Dios.

 

Los humanos complicaron el escenario

cuando humanizaron a ese Dios

a imagen y semejanza del humano.

En su definición incluyeron

¡todos los sentires humanos!

todas sus virtudes y defectos,

y al hacer esto,

los humanos destruyeron, ellos mismos,

al concepto de Dios que habían definido,

porque lo hicieron estático e inmodificable.

Y todo el cosmos es dinámico y evolucionante.

 

En tal caso debió haberse hecho

con otra definición correcta,

como un solo Dios,

totalmente dinámico creciente

que evolucionaría como lo hace el ser humano

¡su creador!

 

                       Continua en

¡QUE ES EL YO!

(Parte de la dinámica del pensamiento)

Ensayo 224

(Cuarta parte)

¡QUE ES EL YO!

(Parte de la dinámica del pensamiento)

Ensayo 223

(Tercera parte)

Jesús Riquelme Senra

jesusriquelmesenra@homail.com

10-10-2025

 

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