213 - EL EXTRATERRESTRE Tercera parte Cuento 38

 

EL EXTRATERRESTRE

Tercera parte

Cuento 38

 

Con extremada puntualidad terrestre

¡la motita de energía!

¡llegaba a la esfera azul celeste!

que flotaba en espacio Vacío.,

Allí lo esperaba, allí era la cita,

del tan ansiado encuentro,

convocado tres días terrestres antes,

¡con el curioso animalito!

 

Al acercarse, traía y se escuchaban

cantos alegóricos,

que provenían de la motita de energía,

de la permanente e intensa alegría

que en sus innumerables paseos cósmicos

esa motita producía…

Venían acompañados de un gran resplandor.

 

El curioso caracolito terrestre

se consumía en ansiedad,

 ambicionaba y anhelaba desasosegadamente

¡la anunciada reunión! 

al mismo tiempo se encontraba extremadamente nervioso

por la incertidumbre y perplejidad

que lo afectaba notoriamente.

No lograba controlar la agitación y zozobra

que irrumpían inesperadamente en

¡intranquilidad y temor a la vez!

 

De inmediato se escuchó:

¡”hola curioso caracolito terrestre”!

¿Cómo la has pasado?

“Te noto entusiasmado, pero preocupado e intranquilo”.

 

“Sí, estoy ansioso de escucharte otra vez,

para que me aclares varias cosas que

¡no logro comprenderlas!

del último encuentro”.

 

“Déjame hablar a mi primero”,

solicitó el curioso animalito.

Quiero pedirte que me expliques otra vez,

varias cosas

¡que no tienen sentido!

¿Cómo es que tengo que desprenderme de mi cuerpo,

para ser como tú?

¡sí lo hago, perecería de inmediato!

¡el y yo, somos una misma cosa!

 ¡Allí se encuentra mi alma!

“¡que se desprendería cuando mi cuerpo muera!

Yo no estoy prisionero de mi cuerpo.

Si no lo tuviera,

¡no existiría, ni viviría!”

 

Interrumpe la motita de energía diciendo:

“¡estás hablando como un terrícola!”

¡Yo sé que no lo puedes interpretar ni concebir!.

¡Tú condición de vida terrenal

te lo impide!

 

Somos dos mundos completamente distintos,

EL mío, danzando por el cosmos,

libre, sin una pesada carga que nos limite,

y el tuyo…,

aquí, donde tú resides,

  en tu mundo material transitorio,

surgido de la probabilidad…,

aquí, donde ese mundo es perecedero

y también lo son

¡tús grabaciones mentales y tu cuerpo…!,

  ¡tu yo, tu personalidad y tu alma…!,

y solo podrías vivir…

¡un insignificante instante…!

mientras dure, armada, esa materia que te formó.

 

En un segundo de ustedes

yo recorro una inmensidad, una eternidad…

de interminables paseos por  el cosmos

¡Pero unos segundos míos representan para ti la “Muerte”!.

Todo en ustedes trascurre aceleradamente.

Tu reloj marca el tiempo muy rápido,

pero para mí  “el tiempo se detiene por completo”

y me produce una inmortalidad…

 

Ustedes viven atados fuertemente a sus cuerpos.

“De ellos no se pueden zafar nunca”.

Eso hace que

tengan una vida limitadísima,

corta y fugaz.

Así están hechos,

con una mente corta, lenta y estrecha,

ven y perciben solo añicos y fragmentos de la vida,

¡y con eso ustedes construyen su errónea Realidad!,

una realidad inexistente o reducida,

¡un infinitésimo del suceso!

¡Para ustedes todo eso es intermitente!,

fluye discontinuo e irregularmente,

con una frecuencia lentísima,

interrumpida muchas veces.

¡así es su vida!

 

Para responder a tus preguntas

te explicaré lo que me sucedió a mí.

Hace miles de millones de años terrestres

aunque para mí solo fueron.

unas cuantas horas “cósmicas”.

 

Nací después de un evento aleatorio inesperado,

Cuando la energía se compactaba extremadamente

y originaba la materia inanimada

la materia sin vida e inerte.

¡Todo ocurrió probabilísticamente!

 

Después, por otros sucesos, aleatorios también,

esa materia se organizó mágicamente,

y produjo la materia palpitante,

 ¡la vida!

 

Más tarde, por otra serie de acontecimientos,

también azarosos,

se crearon una infinidad de

distintas formas de vida.

 

Por casualidad, fortuitamente,

evolucionaron algunas de esas

variantes de vida

a seres pensantes,

¡a vidas conscientes de sí mismo!.

   Con la diferencia de que ustedes

extinguieron a casi todas esas variantes de vida

y solo dejaron un reducido número de ellas,

que se mezclaron entre sí.

¡Y eso son ustedes ahora!.

¡En el aquí ahora terrestre!

son una mezcla de muchas formas de vida humana.

 

Mucho después sobrevino una serie de

asombrosas coincidencias y simultaneidades,

de múltiples e interminables enlaces y uniones,

  y por unas asombrosas casualidades fortuitas

sucedieron eventos y acontecimientos,

fortuitos y estocásticos,

 que nos dotaron con la imaginación y la creatividad,

con una inventiva e inteligencia,

sin parangón.

 

A esto siguió un inconmensurable proceso

de enseñanza – aprendizaje.

 Logramos formar una sociedad perfecta,

llena de un selectivo saber ejemplificante.

Con todo esto conseguimos también grabar

nuestra energía mental digital y cuánticamente,

con equipos muy superiores y sofisticados.

¡Con ello se grabó toda la inteligencia nuestra!,

¡todo nuestro contenido mental!.

Borramos aquellas grabaciones negativas y dañinas…

 

Comenzaron a nacer seres perfectos,

conformados por pura luz, energía y sabiduría.

Hoy aquí, en este cosmos,

todos somos pura energía,

sin cuerpo y sin ninguna carga innecesaria.

¡No la necesitamos!.

El cuerpo nos estorba.

Aprendemos todo casi inmediatamente.

Nuestro saber es grabado en un solo instante

y periódicamente le vamos agregando nuevas

enseñanzas y aprendizajes

¡en un santiamén!

 

Aquí todo es armonía y felicidad,

tenemos el calor que necesitamos,

vemos todos los colores,

aún más allá de lo que ustedes pueden percibir.

Somos pura luz, alegría y hermandad…

Nunca nos enfermamos, porque carecemos de cuerpos.

¡Nadie riñe con nadie!  

¡No padecemos ni sufrimos de esa dañina y enfermiza susceptibilidad!.

En cambio ustedes son enfermizamente susceptibles

hasta el punto que caen en controversias y percances

enfrentándose unos contra los otros…,

y a veces mortalmente.

 

Todos se encuentran enredados e inconformes

por no saber interpretar que la vida es probabilística,

y que todas sus vivencias son azarosas

inmiscuidas dentro de las cuatro hambres de la humanidad

impuestas por la condición…

¡vida terrestre!

 

También necesitan poseer bienes materiales y alimentos…

a cada momento.

 

Tienen que cargar y mantener, durante toda su existencias

a ese cuerpecito…,

a esa pesada carga,

que lo obstaculiza para todo.

 

Necesitan vitalmente

¡ser tomando en cuenta!,

hasta el extremo que eso los convierte en

una necesidad absorbente y aturdidora…,

¡en un hambre vital!

que le desvía y empequeñece su vivir.

 

Es indispensable motivarlos y estimularlos,

¡constantemente!

 porque si no se marchitan, languidecen y perecen.

 

Toda esta hambre del Sentir

¡insatisfecha!,

en todo ese proceso vital terrestre,

les produce un enorme,

¡vacío existencial!

inmanejable, insalvable, e irremediable.

 

En cambio, donde estoy Yo

viajamos a enormes velocidades,

somos pura energía, luz…

y nos podemos convertir rápidamente en lo que

¡deseáramos!:

…en materia inerte, en materia con vida, calor, luz, velocidad…

¡No existe oscuridad para nosotros!

nos alumbramos cuando lo necesitamos,

y alumbramos a todo el universo.

 

Ustedes tienen una vida limitadísima.

Al perecer su cuerpo, todo muere.

Su YO, su personalidad y su alma

¡se desmoronan y se desintegran!

para luego ser absorbidos por otras vidas,

o regresan, otra vez más

¡a la materia inanimada!

de la cual salieron sin saber porqué.

¡Están sujetos al vaivén de la azarosidad!

 

En cambio aquí,

en este interminable mundo cósmico,

ya logramos

¡la longevidad!

y casi estamos logrando la inmortalidad,

para ello solo nos falta una brevedad.

 

Repentinamente, Inesperadamente, Insospechadamente,

de una manera súbita,

se oyen unas imprevistas palabras angustiadoras.

¡Es un tormento alarmador!

que viene del curioso animalito,

“¡Ya basta, déjame tranquilizarme!

para poder entender el mundo que planteas,

que por ahora,

es inaceptable e incompresible para mí.”

 

“Está bién, tranquilizate,

en un instante regresaré.

Iré más despacio la próxima vez

a las necesidades de la tierra….

Hasta luego.




 

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