287 - QUE ES EL YO SEGUNDA PARTE

 

¡QUE ES EL YO!

(Parte de la dinámica del pensamiento)

Ensayo 222

(Segunda parte)

 

Transcurrida la semana

tan esperada por los participantes

de la clase anterior,

todos los alumnos esperaban ansiosos

dentro del salón de clases

a la llegada del profesor.

 

 Inesperadamente se escuchó la voz del profesor

“¡Buenos días a todos!”

la mayoría respondieron

con una alegre y esperanzadora sonrisa

“hola profesor”

“lo estamos esperando”

creíamos que no vendría.

 

El mismo alumno que formuló la pregunta

al finalizar la clase anterior,

le pidió al profesor esta vez

“que en lugar de dar la nueva clase de

que seremos”

nos conceda y permita continuar la charla

que quedó pendiente la semana pasada sobre

“que es el “yo””

nos interesa mucho

y necesitamos hacerle varias preguntas importantes

que no dió tiempo de hacérselas la semana pasada,

por la profundidad de su exposición.

El profesor muy sensible

por su sagrada misión de la

“enseñanza y aprendizaje” 

y con el rostro que irradiaba satisfacción respondió:

 “claro que si”

“esto también me lo esperaba”.

 

Continúa el profesor diciendo:

pero les pido que me dejen terminar,

la respuesta pendiente sobre

¿Qué es el “yo”?

porque ella contiene y aclararía

muchas preguntas que me van a hacer.

 

Los alumnos respondieron

con una intensa voz sonora

como un coro bien entrenado

¡cómo no profesor!

 

Casi todos tenían una expresión en el rostro

que notaba

un gran anhelo y aspiración incontenible

irradiando una alegría y misteriosa inquietud,

muy apasionada y al mismo tiempo

un deseo ferviente por “el saber”.

 

Era notoria la curiosidad, que los avivaba sobre manera,

por saber cuáles serían las respuestas del profesor

a las presuntas preguntas que el alumnado había seleccionado,

ellos inferían que el profesor no las sabría responder.

 

El profesor dijo muy calmadamente:

“déjenme concluir primero las preguntas

de la semana pasada”

para llevar un orden y disciplina en la pregunta

“que es el “yo””.

 

Ese “yo”, como ya les dije,

tiene una respuesta inmediata,

sencilla, precisa, fácil y convincente,

pero al mismo tiempo es

complicada, indefinible, muy difícil e inadmisible

porque es relativa a cada “ser”,

en este caso, a quien hizo la pregunta

¿qué es el “yo”?.

 

Le respondo

el “yo” es un ente abstracto,

totalmente relativo y personalísimo

porque pertenece al área

del saber de cada ser

y depende de quién le enseñó y como aprendió  

y sobre todo

“de qué manera le enseñaron y como”

y depende de su tierna infancia

muy especialmente

“bajo cual creencia religiosa fue educado”

“y que ocurrió y pasó durante su adolescencia”

“si su enseñanza y aprendizaje

está consolidada y cristalizada”

o si por lo contrario,

 su guion de vida

está todavía con un final abierto,

con posibilidad de ser modificado o enmendado

porque ese “yo”, entonces, también seria relativo

a la probabilidad y a la aleatoriedad 

de la enseñanza y aprendizaje

que sobrevino después,

cuando la azarosa realidad,

 lenta e imperceptiblemente

fue moldeando su visión y percepción de la vida

y de  todas las vivencias que siguieron posteriormente,

afectándolos y marcándolos también fortuitamente,

¡por casualidad!

¡por probabilidad!

¡por todas las consecuencias del vivir!

¡y desenvolverse en un

mundo totalmente estocástico!.

 

Es un “yo” relativo a la casualidad del vivir

a todos los acontecimientos

que fueron súper poniéndose

durante la hermosa aventura de la existencia,

en la gran inexplicable e inconcebible

¡fantasía de la vida!,

unida a la incertidumbre de los eventos

que fluyeron aleatoriamente durante

el tiempo que los átomos estuvieron formándolo

organizados bajo un estado transitorio perecedero

de la forma llamada vida,

de ese estado inexplicable

¡vida humana consciente!.

 

Pero luego que se desorganizaron,

se deshizo el estado transitorio perecedero

llamado vida

cuando todos sus átomos que formaban ese “yo”

se desintegran, se dispersan, también aleatoriamente,

¡se extingue completamente el “yo”!

y no queda nada,

ni un recuerdo,

ni nada que se pueda invocar de ese ser.

 

Definitivamente pasan a formar parte

de otros estados transitorios 

de la materia palpitante…

¡de la energía!

pasan formar cualquier tipo de vida,

animal, vegetal, minerales y compuestos orgánicos

o también quedan solo como átomos sin vida

esperando que la probabilidad designe su destino

o los desintegre en infinidad de partículas

sub-protónicas o sub-neutrónicas

o también se convierta en muchas radiaciones

de cualquier tipo, inclusive desconocidas

la mayoría de ellas son insignificantes e invisibles.

 

Ese “yo” disperso,

que se esfuma y desaparece

por ser abstracto, ficticio o provisional,

mientras duren dentro del estado transitorio

de la materia palpitante y vibratoria perecedera,

 organizada por átomos aislados pero entrelazados

vibrando indefinidamente e imperceptiblemente,

formando nuestro mismo “yo” abstracto también 

 como grabaciones mentales

produciendo la sensación de un “yo” real

 

Ese “yo” mientras dure como

 grabación mental abstracto

estará afectado por las cuatro hambres de la humanidad

que también se aprecia, ficticiamente

como parte de ese “yo”

y que le proporciona

a la materia organizada palpitante

llamada vida humana

el concepto abstracto de “yo”

el concepto de “si mismo”

¡la conciencia!

¡la ilusión y la comprensión provisional

de la fantasía de la vida!.

 

Pero una vez que se desintegre,

todo desaparece,

sobreviene la nada,

nada ni nadie recordara nada,

nada de nada.

 

Todo fue transitorio,

Perecedero,

se disipa y se esfuma,

¡todo lo que estuvo grabado en la mente

con apariencia de realidad

como un “yo” eterno!.

Como una realidad temporal “mal aprendida”,

¡como la fantasía de la vida!

con todo su contenido provisional y transitorio

pasa a ser nada.

¡Solo fue una fantasía!

mientras estaba organizada la materia

por los átomos, bajo la forma de vida…

¡de vida humana!

 

Nadie sabrá que en una fracciones

de segundos cósmicos

hubo y existió una fantasía de un “yo”

con una “hermosa realidad”,

y no habrá nadie ni nada que lo pueda contar

a partir de esos minutos extremos

en que comienzan a perecer.

 

Varios alumnos intervienen,

al mismo tiempo y dicen

profesor,

¡basta por hoy!.

Se nos está acumulando muchos conceptos

difíciles de asimilar y concatenar,

todos ellos son nuevos y novedosos

para  nosotros,

y están en franca contradicción

con los que hemos aprendido y creemos

desde nuestra infancia.

 

Necesitamos tiempo y razonamiento.

Continuemos la próxima semana.

Estudiaremos detenidamente las grabaciones

de su exposición y enseñanza.

 

Si analizamos su exposición con detenimiento,

vemos que es muy fluida,

y nos da la impresión,

que usted podría tener razón.

Pero necesitamos tiempo

para estudiar y reflexionar

y pedirle alguna aclaratorias.

 

El profesor le responde:

no, de ninguna manera,

la gracias se las doy yo a ustedes

por asistir a estas charlas.

 

Entiendo que esos conceptos de la infancia

son muy difíciles de modificar

y están  radicados dentro del guion de vida,

solidificados y cristalizados

por sus creencias religiosas

que le impiden razonar y reflexionar.

Gracias a todos

hasta la próxima semana

 

                       Continua en

¡ QUE ES EL YO!

(Parte de la dinámica del pensamiento)

Ensayó 223

(Tercera parte)

 

¡QUE ES EL YO!

(Parte de la dinámica del pensamiento)

Ensayó 222

(Segunda parte)

Jesús Riquelme Senra

jesusriquelmesenra@homail.com

05-10-2025

 

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